TaxNews124 – Costa Rica: la ‘marketización’ de residencias fiscales y el autoexilio impositivo

La nacionalidad que otorga un país es un nexo. Este nexo concede derechos, pero también otorga obligaciones, una de esas obligaciones más importantes, es la obligación de tributar. El debate con respecto a sí los impuestos son “justos” o “equitativos”, aunque razonable, depende más del pragmatismo de su ineludible existencia, que lleva a cada individuo que posee la nacionalidad de un país, a entender que tiene un nexo impositivo con el que debe cumplir. Este nexo, sin embargo, hoy en día parece ser eludible para quienes tienen los recursos económicos para renunciar a su nacionalidad y adquirir otra en un país de baja tributación.

 

El debate ha iniciado para jurisdicciones como Estados Unidos y Francia, cuya alta carga fiscal ha llevado a ciudadanos a renunciar a su nacionalidad y con esto a renunciar a las obligaciones tributarias que esta conlleva. Los casos de Eduardo Saverin, Roger Ver y Gerard Depardieu, revelan el autoexilio impositivo. Lo anterior tiene una incidencia directa en países como Costa Rica, cuyo sistema impositivo de fuente territorial se vuelve atractivo para estas personas que buscan una nacionalidad que les permita eludir las obligaciones tributarias de rentas pasivas que derivan de inversiones, llevadas a cabo en otras jurisdicciones.

 

Costa Rica y su sistema de renta territorial permiten a personas extranjeras realizar una inversión, que por lo general es inmobiliaria, de $150.000 USD y aplicar así a una residencia por inversionista. Esta regularización migratoria más allá de esto, resuelve la búsqueda de un vínculo o nexo con Costa Rica para gestionar una residencia fiscal, y eludir así impuestos u obligaciones tributarias en general, con jurisdicciones más desarrolladas. En el supuesto en que una persona pueda tener doble nacionalidad optará por ello, y en caso de esto no ser posible renunciará a su nacionalidad, para convertirse en un ciudadano de una jurisdicción de baja tributación.

 

Este autoexilio impositivo, ha generado la reconsideración sobre la existencia del impuesto de salida o como se le conoce: exit tax. El exit tax, presenta la renuncia a la ciudadanía como el hecho generador para que se active el impuesto a las ganancias de capital sobre los bienes que un ciudadano de un país posea y cuya nacionalidad desee dejar. Los congresistas de Estados Unidos de América, mediante la propuesta de la ley exPatriot Act en 2012, propusieron que cualquiera que renunciase a la nacionalidad estadounidense, debería no ser digno de entrada nuevamente a los Estados Unidos de América, esta ley no fue aprobada, cual no fue el caso del exit tax.

 

El exit tax o impuesto de salida, es una realidad en los Estados Unidos de América, y todo parece indicar que pronto lo será en el Reino Unido. El exit tax, nunca ha sido ni será un impuesto viable para Costa Rica, pero lo que sí será Costa Rica, es un país que además de ser un paraíso natural, permite y permitirá el autoexilio fiscal. ¿Cuál será el costo político de esto para Costa Rica? Solo el tiempo lo dirá. Pero cabe recordar, que aun en el autoexilio fiscal, Costa Rica es la que adquiere la legitimación para imponer tributos sobre estos nuevos ciudadanos, que no deben ser tratados ya como extranjeros para efectos fiscales, sino con la misma exigencia que lo hace Hacienda con sus nacionales.

 

 

 

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noviembre 24, 2025

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